martes, 20 de mayo de 2014

La historia de Katherine McIntosh

 Yo, Katherine McIntosh y Jésica Morgan, mi entrevistadora, vamos hacia el estudio de grabación.
- Esta lista para la entrevista, señora McIntosh?
- Si, gracias.
  Llegamos al estudio de grabación, donde Jésica me dice que hable sobre mi vida, y luego me hace unas preguntas.
- Hola, mi nombre es Katherine McIntosh, y les voy a hablar sobre mi vida durante la crisis de 1929.              Cuando yo tenia 3 años, mi padre y mi madre se separaron debido a que a mi padre lo habían despedido de su trabajo por la crisis que el país vivía en esos tiempos.
- ¿Y qué pasó desde ese día señora McIntosh?
- Desde ese día mi madre luchó por mantenerme a mí y a mis hermanas a salvo.
- ¿A dónde se dirigían en ese entonces?
- Nos dirigíamos al norte, a los campos de cultivo, para trabajar y vivir allí.
- Me imagino que pasaron muchas cosas en el camino.
- ¡Claro que sí!Aunque era muy pequeña me acuerdo la vez que me deshidraté. Mi madre me cargó kilómetros hasta el río más cercano.También recuerdo la vez que una de mis hermanas tenía mucha hambre, mi madre le dio todo su dinero a un campesino para que le diera un poco de verduras.
-¿ Hubo algún suceso importante que quieras contar?
- Sí, cuando la fotógrafa, Dorothea Lange, entrevistó a mi madre y luego nos fotografió a mí y a dos de mis hermanas.Le dijo a mi madre que no la iba a publicar, pero diez años después, cuando la crisis ya había pasado, el Estado nos envió alimentos gracias a que Dorothea Lange sí publicó la foto.
- ¿Qué fue lo que sentiste en el momento de la foto?
- Recuerdo que lo que sentí fue vergüenza, no quería estar así nunca más.
-¿Cuál fue el momento más triste?Sin mencionar lo antes dicho, por favor.
- Fue cuando mi hermana mayor(diez años) fue a trabajar  las tierras de un adinerado.Nunca más la volvimos a ver.
- Es muy triste, pero tenemos una sorpresa.
  De repente alguien aparece en el estudio.
- Hola, gusto en volverte a ver.
- No lo puedo creer, estás viva.
- Claro que si, después de trabajar allí, me dieron bastante dinero, cando obtuve bastante, dicidí buscarte.
  Se abrazan y se van a tomar un café juntas.
- Muchas gracias Jésica, en serio.
- Fue un placer.
                                            Fin

1 comentario:

  1. Mejor, Lucas, aunque todavía faltan algunos acentos y algunos signos de interrogación al principio de la oración.

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